¿Cuáles son los mejores analgésicos para el dolor?

Ante un dolor ocasional o moderado, los analgésicos son una solución común. Medicamentos como el paracetamol, el ibuprofeno o la aspirina están entre las opciones más utilizadas. Pero, ¿qué aporta cada uno? ¿Cómo elegir el más adecuado? A continuación, en este artículo de Cresfarma desglosamos los analgésicos más habituales, sus características y sus aplicaciones.

Mejores analgésicos: ¿cuál elegir?

En farmacias encontramos una amplia gama de analgésicos que pueden adquirirse sin receta, pero esto no significa que sean inofensivos. Si vas a usarlos, sigue estas recomendaciones: lee el prospecto para conocer dosis, contraindicaciones y posibles interacciones; elige un medicamento específico para tu tipo de dolor; consulta al médico si el dolor persiste o si eres parte de un grupo vulnerable, como embarazadas, lactantes o personas con enfermedades crónicas.

Ibuprofeno

El ibuprofeno es un AINE (antiinflamatorio no esteroideo) que combina acción analgésica, antiinflamatoria y antipirética. Es ideal para dolores leves o moderados y procesos inflamatorios. Sus usos comunes incluyen dolor muscular, articular, dental, menstrual y fiebre. La dosis recomendada es de 400 mg hasta tres veces al día. Puede causar molestias estomacales, diarreas o úlceras. En dosis prolongadas, incrementa el riesgo de problemas cardiovasculares.

Ibufén 400 mg está indicado para el alivio sintomático del dolor ocasional leve a moderado y la fiebre.

Paracetamol

Por otro lado, el paracetamol es un analgésico y antipirético que no causa irritación gástrica, siendo ideal para mujeres embarazadas, niños y personas mayores. Es la principal opción para dolor de cabeza, fiebre y molestias leves. Se recomienda ingerir de 500-650 mg por toma, hasta un máximo de 4 gramos al día. En dosis elevadas, puede provocar daño hepático severo, especialmente en personas con enfermedades hepáticas o problemas de alcoholismo.

Gelocatil es paracetamol indicado para el dolor leve a moderado y fiebre a partir de los 14 años.

Aspirina

Conocida por su acción analgésica y antiinflamatoria, la aspirina también se utiliza para aliviar dolores musculares (contracturas), lumbalgias y articulares y dolores leves o moderados, como el dolor dental o de cabeza. Puede causar irritación gástrica y no se recomienda para menores de 16 años. 

Naproxeno

El naproxeno es un AINE similar al ibuprofeno que destaca por su acción prolongada. Se aconseja para dolores musculares, articulares y fiebre. Sus efectos secundarios son similares a los del ibuprofeno, por lo que debe tomarse con moderación.

Dexketoprofeno (Enantyum)

Un analgésico de acción rápida para el dolor agudo de moderado a intenso, dolor postoperatorio, cólicos renales, dolor lumbar, menstrual o dental. Se recomienda generalmente en comprimidos de 25 mg. Por su potencia, se reserva para casos en los que otros analgésicos no son efectivos.

Enandol 25 mg, indicado para dolores musculares, menstruales y dentales.

Tramadol

Por su parte, tramadol es un opiáceo menor utilizado para dolores de moderados a intensos, especialmente aquellos relacionados con problemas osteomusculares o patologías crónicas.

Analgésicos para síntomas gripales y resfriados

Además de aliviar el dolor, algunos analgésicos combinan propiedades descongestivas y antigripales. Los medicamentos antigripales también se pueden utilizar para dolores articulares y musculares, dolor de garganta, congestión, tos seca o productiva, fiebre o malestar en general.

Frenadol alivia síntomas como fiebre, dolor de cabeza, congestión nasal y malestar general.

Por otro lado, Fluimucil ayuda a eliminar mocos y flemas, indicado para catarros y gripes.

Bisolgrip Forte combina paracetamol, clorfenamina y fenilefrina para tratar fiebre, dolor leve o moderado, congestión y secreción nasal. 

Por último, Desenfriol tiene indicaciones similares, centradas en resfriados y estados gripales.

Como ves, elegir el mejor analgésico depende del tipo, intensidad y origen del dolor, así como de las características personales de quien lo padece. Aunque muchos analgésicos están disponibles sin receta, es fundamental usarlos con moderación y seguir las indicaciones del prospecto. Ante dudas, dolores persistentes o condiciones especiales (como embarazo o enfermedades crónicas), consulta siempre con un profesional de la salud.

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